Enfermos

La compasión de Jesús hacia todos los que sufren, llega hasta identificarse con ellos “Estuve enfermo y me visitasteis”. Su amor de predilección para con los enfermos no ha cesado, a lo largo de los siglos, de suscitar la atención muy particular de los cristianos hacia todos los que sufren en su cuerpo y en su alma. Esta atención dio origen a infatigables esfuerzos por aliviar a los que sufren.

La Comunión y la visita a los enfermos a domicilio siempre que lo soliciten.